Corría el año 1996,el año de la eurocopa en Inglaterra ¿os acordais quién la ganó?Fue Alemania,pero eso...no viene al caso.
Ese año es recordado por ser la temporada en la que Alex Crivillé mojó la oreja a uno de los mas grandes campeones de la historia del motociclismo,el australiano Mick Doohan,su jefe de filas por aquél entonces.
Antes de los motores de 4 tiempos,del control de tracción,del fly-by-wire,de la electrónica,antes de Rossi y Pedrosa.La época del 2T,del 500,la auténtica categoría reina.Cuando lo mas parecido a tener una motogp "dócil" era el "Big-Bang" de 1992.En este propulsor, las detonaciones provocaban la explosión simultánea de sus cuatro cilindros, lo que permitía a la rueda trasera recuperarse entre pulso y pulso de encendido en plena tumbada del piloto en la curva, con lo que el motor entregaba la potencia de forma más progresiva y empujaba la moto hacia adelante, en vez de hacerla derrapar lateralmente más todavía.
Mick Doohan se volvió a proclamar campeón del mundo ese año y Crivillé quedó en un mas que meritorio segundo lugar en la general.Pero ese año,guarda una temporada llena de adelantamientos,pasadas,apuradas de frenada,duelos,toques y victorias decididas tras la foto finish.
Ambos llevaban idéntica montura,la Honda NSR 500,un monstruo de 190 CV's y 130 kilos de peso,que se ponía a 320 por hora,con unas aceleraciones y entregas de potencia tan brutales que a la mínima que te pasaras abriendo gas la moto te escupía literalmente.La era de las 2T no se caracterizó por monturas nobles.
En 1989, Eddie Lawson fue capaz de domar esta montura, y Mick Doohan mantuvo esta línea posteriormente: "Cuando comencé a pilotar esta moto, era salvaje, aterradora, costaba mucho trazar las curvas y no te avisaba lo más mínimo, no te transmitía sensaciones. Cuando la rueda trasera te pasaba por delante, sabías entonces que habías derrapado, y te dabas cuenta de que la moto iba a hacer un caballito cuando tenías el manillar en las narices".
El propio Alex Crivillé explicó a Motor &Viajes que "la primera vez que me subí a la NSR, sentí una sensación de velocidad tremenda. Cuando acelerabas, la moto parecía que llegaba antes que tú a las curvas. El cerebro no podía asimilar todo lo que se te venía encima. En realidad, no es difícil de llevar, cualquier motard puede arrancarla y rodar con ella despacio. El problema llega cuando hay que llevarla al límite, eso no puede hacerlo todo el mundo".
viernes, 21 de septiembre de 2007
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